domingo, 11 de mayo de 2008

La niña del pelo raro, de David Foster Wallace

La niña del pelo raro.
David Foster Wallace.
Mondadori. 1989. 405 págs.


La niña del pelo raro es una colección de diez cuentos, que van desde las 2 páginas de Todo es verde o las escasas 8 de Por suerte el ejecutivo de cuentas sabía practicar la reanimación cardiopulmonar, hasta las 160 del último, Hacia el oeste, el avance del imperio continúa. En general todos los cuentos son muy buenos, pero algunos de ellos tienen una calidad asombrosa.

El primero de ellos,
Animalitos inexpresivos, es un magnífico cuento que nos cuenta en dos planos narrativos la historia de una concursante del mítico programa televisivo Jeopardy!, donde se mezcla la propia historia de la protagonista, mediante escenas de su vida personal, tanto del pasado, determinante en la narración, como de su presente, como de los entresijos del programa en cuestión y del mundo televisivo en general. Es el primer cuento que podría calificarse de extraordinario.

Le sigue Por suerte el ejecutivo de cuentas sabía practicar la reanimación cardiopulmonar, que se trata de una simple escena, narrada de manera sutil y que en todo momento mantiene la tensión.

La niña del pelo raro trata de un ejecutivo yuppie que se junta con unos punks para ir a un concierto de Keith Jarret, que me recordó, en otro orden de cosas, a la novela de César Aira La prueba, por el surrealismo del argumento y por la presencia de unos punks con un personaje principal ajeno a ese mundo, si bien David Foster Wallace me parece mucho más interesante que Aira, sobre todo por aquello que decía Monzó de que la diferencia entre novela y cuento es que el cuento le permitía una forma de creación mucho más improvisada en el sentido de que la novela siempre necesitaría un plan y una dirección hacia la que ir y el cuento no, y en este sentido Aira trabajaría, o esa sensación me queda, más improvisadamente y sin un claro objetivo hacia el que ir, mientras que en este caso DFW al hacer un cuento eso forma parte del propio género (ésta es, por otra parte, una de las dudas que siempre planean sobre la obra de Borges, de por qué no fue nunca capaz de hacer novela, independientemente de su genialidad a la hora de hacer cuentos).

Lyndon centra su narración en un homosexual que llega a ser el ayudante del presidente Lyndon B. Johnson, y que también centra su historia en dos planos paralelos, por un lado la historia de dicho personaje que empieza desde lo más bajo hasta llegar a ser el ayudante del presidente, puro self-made man, y por otro, y sobre todo, los entresijos de la política norteamericana retratados magistralmente por el autor. También me recordó a otro cuento de AM Homes, La ex primera dama y el héroe del fútbol americano, protagonizado esta vez por Nancy Reagan, mucho más cruel, pero, y aun siendo también un cuento muy interesante, algo más pesado.

En John Billy, el autor nos cuenta a través de un paleto la extraña vida de un personaje, introduciendo técnicas narrativas interesantes.

Aquí y allí es un magistral cuento centrado en un matrimonio desavenido, un cuento muy divertido con una escena magnífica en la que el protagonista intenta reparar un electrodoméstico.

Mi aparición nos cuenta de una manera absolutamente genial las inquietudes de una actriz televisiva al enfrentarse a una entrevista con Letterman. Aprovecha para contarnos de nuevo, como en el primero de los cuentos, los entresijos del mundo televisivo, así como para hacernos reflexionar sobre la mascarada que supone cualquier enfrentamiento con la audiencia y con un pope tan influyente como Letterman, así como la influencia que el medio puede tener en el devenir de una carrera. Una de las obras maestras del libro.

En
Di nunca DFW nos introduce en la vida de un personaje y de su infidelidad, narrada desde diferentes puntos de vista, con distintas voces narrativas, donde experimentamos una progresiva simpatía por el personaje principal.

Todo es verde es el cuento más breve, casi una mera escena que nos sirve para abrir boca de lo que nos encontramos a continuación, el último y mejor de todos los cuentos Hacia el oeste, el avance del imperio continúa, más de 160 páginas cuyo argumento, la reunión de todos cuantos han participado en un anuncio para McDonadls, nos lleva a través de unos personajes, buena parte de cuya acción transcurre en un coche de fabricación casera del hijo del dueño de la cadena, que conduce por otro lado vestido de Ronald MacDonald, a un cuento de continuas referencias metaficcionales a través del cual advertimos no sólo una reflexión sobre la propia creación literaria, una mirada sumamente irónica sobre la literatura posmoderna así como a un final, asombroso por otro lado, donde lo contado pasa a un segundo plano para contarnos la propia creación de uno de los personajes, un cuento dentro del cuento, magistral a su vez, donde el autor interviene a la vez que como narrador como crítico, lo cual lo convierte, por la mezcla de ironía respecto a la propia metaficcionalidad de la literatura y al tiempo su uso hasta el exceso, en un auténtico prodigio de técnica y de juego de planos narrativos.
UNA INTERRUPCIÓN VERDADERAMENTE DESCARADA Y MALEDUCADA

Tal como se ha dicho antes -y si esto fuera un relato metanarrativo, que NO lo es probable que se mencionara el número de líneas de letra impresa entre esta referencia y el referente prenominado, lo cual sería un verdadero coñazo, además de una chulería, dado que significaría asumir que la narración simple, directa y sin adornos de un día lento, caluroso, frustrante y espeso en la vida de tres chavales que no han dormido y que ni siquiera son especialmente cordiales, puede acabar publicándose, lo cual en estos días sería bastante buena suerte, pero sí que se mencionaría ese número en caso de ser este un relato metanarrativo, no hace falta ni decirlo, es una convención posmoderna obligatoria encaminada a llamar la atención y las emociones del pobrecito lector acerca del hecho de que la narración que ha adquirido y ha pagado y que ahora está empleando su tiempo en inspeccionar no es una simple ventana que da a un mundo distinto y ciertamente entretenido, sino que en realidad es un artefacto, un objeto, una simple cosa de este viejo mundo de aquí, compuesto de una emulsión de pulpa de madera y de una serie de hileras horizontales de tinta, y de convenciones, y por tanto, en sentido profundo, no es más que la falsificación opaca de una ventana capaz de transformar la realidad, no es una ventana de verdad, sino una broma, y por tanto en sentido profundo (y ahora también intencionado) es algo artificial, es decir, fabricado, falso, una ficción, un pretendiente al estatus de real, un rey de España con el pelo de paja -y se supone que esta autocomplacencia explícita y esta revelación deconstructiva hacen que la metanarrativa sea más real que un relato "realista" y pre-posmoderno, que depende de una serie de técnicas anticuadas para crear la ilusión de una ventana que da acceso a otra "realidad" isomórfica a la nuestra pero dotada y armada con unas verdades superiores con las cueles toda verdadera persona humana mantiene una relación aspirante-, y todo esto el Realismo Resucitado, producto del esfuerzo laborioso, deshonroso y minimalista de un sinfín de oscuros seminarios de escritura creativa en las facultades de todos los Estados Unidos de A., y que el mariscal de campo Lish (y él debe de conocerlo) ha llamado nuevo realismo, promete demostrar que no es más que un montón de chorradas, ¡toda esa mierda metanarrativa!, y además es un montón de chorradas totalmente ingenuas, puesto que se apoya en las mismas "presuposiciones ocultas" que esa misma narrativa realista que la metanarrativa pretende "desacreditar" -y uno se imagina a un montón de nudistas arrancando a jirones la ropa del pobre emperador y luego retorciéndose de risa, como si ellos no fueran a regresar también a sus casas en colonias de edificios de cristal- y dicen los chicos de Nuevo Realismo que esa metanarrativa es todavía más odiosa, porque es una bofetada en la cara de la Historia y del Método Inductivo ejercido por los esbirros que-no-están-para-hostias de la Historia, y además abre la puerta de un armario lleno de maloliente habilidad gratuita, de autoindulgencia, de meter rollos, de malabarismos, lo cual, como te dirían Gardner o Conroy o L'Heureux o, coño, incluso el mismo Ambrose, son el mayor aprobio para cualquiera que desee convertirse en un apasionado virtuoso -lo más próximo que hay al tabú, a lo prohibido, al aprobio, al
asut...-, y por tanto no se mencionará el número de líneas que hay en medio, aunque el coñazo que supondría sería secundario y considerablemente más rentable, teniendo en cuenta que el tiempo está gravemente limitado, que esta consideración y este rechazo en particular... hoy va a celebrarse una Reunión de todo el mundo que ha participado en alguno de los 6.659 anuncios de McDonald's que alguna vez se hayan concebido [...]
Esta extensa cita, donde cabrían destacarse varias cosas interesante, está marcado por, primero, un título significativo, segundo por un NO en letras mayúsculas que nos quiere dejar claras las intenciones del autor, y en tercer lugar por continuas digresiones, que parecen no llevar a ninguna parte pero que sí llevan. Sobre este párrafo y sobre este relato en general, cabría hacer un paralelismo con El Quijote, obra emblemática de la metanarrativa, por cuanto así como Cervantes hace una antinovela de caballerías sirviéndose para ello de todas y cada una de las mañas y elementos de ésta, DFW pretende no hacer metaficción metaficcionando, lo cual es un logro narrativo que solo pude conseguirse como él lo logra: mediante la ironía. Así después escribe:
Además el Nuevo Realismo como es joven y realista, también es muy lento. (...). Su lentitud se distingue de la pura realidad únicamente por su extrema economía, su desprecio prusiano por la distracción, su obsesión por los límites restrictivos de su propio espacio, su higiene, su lúgubre proximidad a su propio horizonte. Es una de las cosas más descorazonadoras que pueden adquirir en las mejores librerías. Yo que tú le echaría un vistazo.
Donde continúa introduciendo crítica y teoría literaria, dando esta vez a diestro, el realismo, como, a continuación a siniestro, el posmodernismo (casi se podría, de nuevo, aplicar su crítica a su propio estilo, con lo cual sería una parodia que el autor haría del narrador):
De nuevo hay que hacer notar que la generación anterior de escritores agobiantemente autoconscientes, obsesionados con su propia interpretación, llegado éste punto mencionarían, justo cuando parece que vamos a llegar a alguna parte, que esta historia no va a ningún sitio, que no avanza siguiendo la curva freitagiana ascendente y continua que deberíamos estar registrando a estas alturas, página 35 del manuscrito. En cambio, seguirían la máxima de su hierofante C___ Ambrose, según la cual este reconocimiento interno y explícito de su incapacidad para entrar en materia los liberaba de algún modo de la obligación de entrar en materia. O incluso podría, de alguna manera llena de recursos y sobre todo ingeniosa, representar ese mismo movimiento que afirma negar. La impresión que tiene Mark de estos gamarahitas es que básicamente son unos tíos sinceros -unos críticos, en realidad, y no los sacerdotes que intentan ser- y que es irónico que sea precisamente su propia integridad como críticos lo que hace que queden atrapados por la misma industria de engaños que intentan regular.
Jugando también con esa ironía característica en DFW, cuando tras la crítica hecha, se muestra consciente de que está jugando con el lector, distinguiendo realismo y realidad, aun sabiendo que el lector sabe que lo que nos cuenta sobre la famosa Reunión no es verdad:
HE MENTIDO: AHÍ VAN TRES RAZONES POR LAS CUALES LO ANTERIOR NO ERA REALMENTE UNA INTERRUPCIÓN, YA QUE ESTA NO ES DE ESA CLASE DE NARRACIONES QUE PUEDAN INTERRUMPIRSE, PORQUE NO ES UNA NARRACIÓN, SINO LA MISMA REALIDAD TAL COMO ESTÁ SUCEDIENDO AHORA

Si esto fuera ficción, el cataclismo que evitaría que las seis personas que van en el coche de fabricación casera de DeHaven llegaran por fin a la Reunión prometida en Collision sería una colisión.
O:
EN REALIDAD ES PROBABLE QUE NO SEA LA ÚLTIMA INTERRUPCIÓN MALEDUCADA

(...) dividir todo esto de la narrativa en realista, naturalista, surrealista, moderna, posmoderna, neorrealista y meta- es como dividir la historia en cósmica, trágica, profética y apocalíptica. (...) Atomiza, no cohesiona a las multitudes, y, como todo lo que es intemporalmente insensato, lleva al odio ciego, la lealtad ciega y la súplica ciega.
Por último, otra de las ocasiones, interrupciones (o falsas interrupciones) en los que acomete unos comentarios sobre la literatura en general y la americana en particular, que me parecen muy lúcidos:
La narrativa elemosinaria desea la caridad. La narrativa iconodulística desea el orden. La narrativa lasciva desea el deseo. La narrativa apocalíptica desea ese cambio inevitable que se oculta tras el miedo. (...) La narrativa trinitarista, específicamente americana, desea ese cambio que siempre lo mantiene todo idéntico. Es tan fría como un supermercado -probablemente es más economía que arte- y calcula el ritmo del ritmo de cambio del cambio como un cero que fingimos que no vemos y que se halla oculto tras la hoja de parra de Newton. Es un arte que se oculta, diminuto y con colmillos, en el ojo de los huracanes, en el eje de los giros y en el corazón frío y quieto que hay dentro del corazón pulsátil del amante. Es tres veces sujeto y tres veces bueno.
Y finalmente, en medio de un diálogo, una acotación metanarrativa entre paréntesis, en consonancia con lo antes dicho:
(De nuevo me siento en la obligación de decir que esto es solamente una sinopsis y no es fiel a una voz que me temo que no sé imitar.)
En definitiva, un libro con una serie de cuentos muy interesantes, con al menos tres magníficos y uno que es sencillamente asombroso.

3 comentarios:

Humanoide dijo...

Aguante Foster Wallace.

¿Cuándo editarán en español Infinte Jest?

Maldita sea !

Raúl Lázaro dijo...

La broma infinita está editado desde hace años en español, lo edita Mondadori, como todo lo demás, al menos en España...

mariano sandokan dijo...

ayer casi compro este libro pero me decidí por Rabia de Bizzio.
Si hubiera leído este post antes me hacía lo contrario.

bueno el artículo.

saludos