viernes, 10 de abril de 2009

Madrid de corte a checa, de Agustín de Foxá.

Madrid de corte a checa.
Agustín de Foxá.
1937. 351
págs.
Prólogo de Jaime
Siles. Biblioteca El Mundo.


Dice
Orwell en Homenaje a Cataluña que "Franco (..) no era sólo un títere de Italia y Alemania, sino que estaba ligado a los grandes terratenientes feudales y representaba una rancia reacción clérigo-militar. El Frente Popular podría ser una estafa, pero Franco era un anacronismo. Sólo los millonarios o los románticos podían desear que triunfara".

Y no se necesitan leer u oír las historias de lo que opinaban las derechas en los treinta en España, o lo que vino después o lo que estaba ya y se trataba de aniquilar, no se necesitan leer novelas de escritores comprometidos con las diversas causas de las izquierdas, sean estas revolucionarias o en clave de democracia burguesa. Simplemente leer la cumbre de la novelística
guerracivilista del bando fascista, la novela que nos ocupa, para darse cuenta de ello.

Madrid de corte a checa es, efectivamente una extraordinaria novela para comprender el punto de vista del fascismo español. A ello contribuye, además, la enorme capacidad que como escritor tiene Agustín de Foxá.

En mi memoria tengo dos opiniones, si bien de manera vaga, sobre la obra: la una de Francisco Umbral, quien en su
Trilogía de Madrid apunta que "el conde de Foxá, diplomático y cornudo, aguantaba bien el vuelo de un artículo, y los hacía muy lujosos, pero se embarullaba en la novela. Su Madrid de corte a checa es un Ruedo ibérico de derechas, que decae en seguida (estaba proyectado como trilogía). A Foxá, para escribir El ruedo ibérico, seguramente le sobraba un brazo. Quizá el derecho". Y también: "Foxá, ya digo, cuando lo intenta, hace un Ruedo ibérico incompleto, manco (y no precisamente de la hermosa manquedad valleinclanesca) y plagiario. ¿Por qué, si eran buenos escritores, y algunos muy cultos, no han dejado nada? Yo a esto lo llamaría señoritismo". Sí, quizá. La otra referencia en mi memoria es la de Andrés Trapiello en una entrevista en Negro sobre Blanco de Sánchez Dragó. En ella hacía referencia a que la novela no era tan buena, y que tan sólo se salvaría la primera parte. Hay quienes dicen que salvarían las dos primeras partes.

Y la verdad, a mi me parece que
Foxá tiene, en esa primera parte sobre todo, un estilo preciso y rico en las descripciones y que su fraseo es de gran calidad. Me gusta el diálogo escueto, a veces de una sola frase, con la que describe todo un pasaje. La segunda y tercera parte me gustaron menos en este sentido, y no hablo para nada del contenido ideológico ni de la trama.

Me gustó la primera parte toda, y algunas cosas del resto. Sin embargo en otras es difícil contener el asco por lo que se está leyendo. No ya que Foxá fuera fascista, sino la manera infantil por no decir cretina de defender sus posturas. Vuelvo a
Orwell: el fascismo español, a diferencia del Alemán o del Italiano no quería destruir un régimen para construir uno nuevo, quería limpiar lo nuevo para dejar lo viejo, quería regresar al pasado glorioso, no del Imperio, sino de las clases. La obra es un canto al clasismo. Si alguien pretende convencer a otro de que el falangismo joseantoniano tenía mucho de revolucionario, de obrero y de sindicalista, esta novela de unos de sus fundadores y representantes demuestra lo contrario, que lo que se defiende es el casticismo, lo clerical, la servidumbre, la aristocracia y la jerarquía militar, aunque se apunte que para ello se recurra a la "dialéctica de las pistolas".

Un cuadro:
"Pasaban masas ya revueltas; mujerzuelas feas, jorobadas, con lazos rojos en las greñas, niños anémicos y sucios, gitanos, cojos, negros de los cabarets, rizosos estudiantes mal alimentados, obreros de mirada estúpida, poceros, maestritos amargados y biliosos.
Toda la hez de los fracasos, los torpes, los enfermos, los feos, el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras."

Esto lo escribió
Foxá con las tripas en 1937. Después llegarían casi cuarenta años de inteligencia, cultura y decencia, de gente guapa y bien alimentada. Y después de otros treinta años más a uno se le hace difícil leer algunas cosas contextualizándolas y no haciendo una lectura histórica de los hechos. Pero la verdad sea dicha, la historia de amor que cuenta Foxá en la obra, a diferencia del prologuista Jaime Siles, a mi fue lo que menos me interesaba y me interesó de toda la obra. Y por eso la juzgo como una obra sobre la guerra civil, una obra de literatura fascista muy bien escrita en su primera parte y que pierde pulso en las dos siguientes, y que al hacerlo, hace que el contenido pase a un primer plano en mi lectura y me sean más antipáticos, la obra, el protagonista y su autor.

14 comentarios:

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

Me alegra que hayas vuelto a darle vida a la bitácora. En cuanto a la novela de Foxá, sin duda, la última parte, la tercera, es la de más calidad. Un saludo.

Raúl Lázaro dijo...

Gracias.
Bueno, yo sin duda ninguna creo que es la primera parte la mejor, de hecho la única buena, y, de hecho también, la tercera me parece detestable, criterio en el que coincido con tu admirado Trapiello. ¿Estas seguro de que es la de más calidad? Yo creo que, ideologías aparte, literariamente falla, pero bueno. Vamos, que de hecho creo que tiene que ser un lapsus tuyo o algo me perdí, y mira que la leí sin prejuicios...

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

¡La ironía no me salío acertada...!desde luego que la tercera resalta por su desfacahtez, es casi ilegible, por lo vomitiva y panfletaria. Estoy contigo. Salud.

Miguel de Unamuno dijo...

Cuidado con Azaña. Es un escritor sin lectores. Sería capaz de hacer la Revolución para que le leyeran











PD. Tonto.

Raul dijo...

En esta vida se pude ser de todo menos coñazo
PD. Hijoputa

Anónimo dijo...

Hola, soy José Sanjurjo y vengo desde el más allá para decirte que eres un tonto.

Ganivet dijo...

como os aburris los fachas...

Marichalar dijo...

¿Qué es facha?

René Jacobs dijo...

no se supone que éramos los demás los que no lo sabemos? entonce para que preguntas algo que tú sí sabes y los demás no? o los demás de izquierdas, como te gusta a ti decir. o es que como se lo llamaban al cabrón de tu abuelo ya no le gustaba a tu papá y te enseñó esa gilipollez piomoísta de que los fachas son los otros?

Marichalar dijo...

¡Facha!

DJ Numbnuts dijo...

René, sacate el puño del culo antes de escribir, por favor, este (que yo sepa) no es un blog gay.

Marichalar dijo...

Bueno, ya poniendonos serios, te diré listillo que llamarme "facha" me resulta molesto. No sé qué concepto tendréis las izquierdas actuales de la palabra facha pero me repugna ese nombre y esa gente que lo forma(ya que yo sí que la uso con fundamento)

Lo único que sé es que os molestáis por todo y me paso por el forro de los cojones a Pío Moa y a esa estirpe de neoliberales ex camisas nuevas que no saben ni lo que son(ni lo que fueron)

Por favor, antes de llamarme franquista, aprende a insultar con fundamento.

Ahora si tu mundo materialista te lo permite, respondeme con arte y estilo.

Machine Gun Kelly dijo...

Alguien que se mofa de Azaña, que invoca a Sanjurjo, que en comentarios anteriores ya borrados amenazaba con una futura España donde no tuviéramos cabida la gente de izquierdas, es, con fundamento, un facha, que etimologicamente es un fascista y un reaccionario. Es decir, que yo doy por hecho que tú eres un puto facha. Si te molesta que te llame facha pues te jodes, porque nadie te invitó a entrar en este blog a insultar al autor del mismo con babosadas de facha. Lo mismo al del anterior comentario, que supongo que eres tú mismo, el blog no es ni gay ni hetero ni pollas, el blog es mío y tiene el contenido que me salga a mi de los cojones.

Desde el futuro dijo...

Gracias por la reseña, hay que tener estómago para acercarse a estas obras, tiene mérito.

Me he reído también con el intercambio de improperios en los comentarios, por cierto.