viernes, 20 de enero de 2012

El último lector, de Ricardo Piglia

Leyendo Ana Karenina, un pasaje en que la protagonista viaja en tren leyendo una novela inglesa, rememoré la lectura del que nos ocupa hará algo más de cuatro años. Recupero aquellas notas, perdidas en un cuaderno, a lápiz y casi ilegibles, para constatar con ellas un par de reflexiones finales, fruto del aburrimiento.

El último lector es un ensayo que habla de la experiencia de algunos personaes de obras literarias respecto a la lectura, es decir, sería casi una reflexión sobre la metalectura.

Utilizando este interesante pretexto, Piglia aborda el reto a través, bien de personajes ficticios, bien de personajes reales, es decir, de lo que supone la experiencia lectora a través de personajes de novela, bien de diarios o memorias. Lo cierto es que esto último me interesa menos, no deja de tener su interés, pero el descubrir las lecturas de personajes de ficción e intentar darle un significado me parece mucho más interesante.

Respecto a las lecturas anotadas en diarios o memorias Piglia destaca el, a su juicio, inagotable Diario de Kafka, en concreto el las lecturas que hace durante su relación con Felice. Poco puedo decir al no haber leído dicho diario.

Otro referente como personaje real que aborda lecturas y las anota en sus diarios es el Ché Guevara. Podríamos decir que es la lectura en medio de la acción. El Ché no solo lee en la selva sino que recuerda, ante la inminencia del peligro y de la muerte, lecturas de Cervantes y de Jack London.

También se hace referencia, en lo que a personajes reales se refiere, a las lecturas de Gramsci en la cárcel.